terça-feira, 25 de setembro de 2012

A importância do bom ambiente de trabalho.

Retirado do jornal El País de 11 Febrero de 2007.

Muchos profesionales pasan más tiempo con sus compañeros de trabajo que con su propria familia. A veces esta relación puede ser el inicio de una gran amistad, pero en otros casos, "debido a la envidia, la crítica y el estrés que se generan en algunas organizaciones", puede convertirse en todo lo contrario, según varios expertos en psicología laboral. Y en estas situaciones, la compañía siempre sale perdiendo: el bueno clima laboral y la satisfacción de los empleados mejoran en un 30% la cuenta de resultados, añaden estos especialistas. Eso sí, en última instancia la responsabilidad de este buen rollo recae en cada uno de los trabajadores.

El hombre non es una máquina. Necesita estar motivado y alegre para rendir más y mejor. Pero, de donde procede esta motivación? Lo cierto es que esta pergunta no tiene una sola respuesta. "Lo principal es que exista buen ambiente en el lugar de trabajo, que la empresa dé a sus empleados lo mismo que recibe de ellos y que entre todos generen una imagen interna y externa con la que sentirse comprometidos", sostiene Jorge Llorente, responsable en España de la gestión de personas de la consultora Haygroup, especializada en estrategias de transformación para organizaciones.
En opinión de Llorente, "en el momento en que la empresa crea el entorno adequado, el éxito de las relaciones interprofisionales recae exclusivamente en cada una de las personas que forman parte de la organización". Y dado que todas están estrechamente unidas, "fácilmente pueden desencadenarse círculos virtuosos o viciosos de conducta, que a su vez traerán consigo buenos o malos resultados para las empresas", añade el experto en comunicación empresarial Joan Elías, coautor de En busca del Lovework (Empresa Activa).
"Efecto piramidal nocivo"
En su opinión, "n el día a día de las empresas es frecuente que se produzca el llamado "efecto piramidal nocivo", que consigue trasladar el malhumor y el estrés de arriba abajo, afectando a un buen número de trabajadores". A veces, contínua Elías, "la dirección de la empresa critica severamente el trabajo realizado por alguno de los mandos intermedios, cuyo enfado provoca la misma reacción sobre sus colaboradores".
Los afectados, a su vez, "tratan de eludir su responsabilidad echándose la culpa unos a otros", lamenta. "De este modo", afirma Elías, "poco a poco se va creando una cultura empresarial basada en el castigo y el resentimiento, que contribuye a que la insatisfacción y la falta de compromiso sean el denominador común de muchos trabajadores".
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Quejarse no sirve de nada; de hecho, la ciencia occidental ha demostrado que los pensamientos negativos segregan una serie de hormonas y emociones negativas, las cuales condicionan la conducta de los individuos, explica Romo. "Y lo peor de todo es que se trata de una actitud adictiva!", añade.
"en lo que sí deben centrarse los trabajadores es en su círculo de influencia, es decir, en todas aquellas cosas que puedan verdaderamente cambiar", explica. "Si no te llevas bien con un compañero, por ejemplo, en vez de quejarte de su actitud, cambia la tuya", sostiene esta especialista en psicología laboral. "Si extrapolamos esta conducta al resto de áreas de la empresa, concluimos que nuestro grado de satisfacción depende en última instancia de nuestra actitud", afirma.
"Con la práctica, cuaquier persona puede aprender a aceptar situaciones y personas que le desagradan, con lo que poco a poco puede ir mejorando sus relaciones dentro de su empresa".