Reducir el número de reuniones y su duración, ser pontual y organizarse bien son las claves para aprovechar cada minuto de la jornada laboral.
Cuánto tiempo hace que no sale a una hora decente del trabajo? Eso exceso de horas, realmente le ha valido la pena? Ha rendido más? Si las respuestas a estas dos últimas perguntas son negativas y no recuerda cuándo atravesó por última vez la puerta de su trabajo tras las ocho horas habituales, es una víctima de los ladrones del tiempo. El secreto para poder acabar con estos sujetos que abundan en las organizaciones y que prolongan innecesariamente su jornada laboral pasa por saber racionalizar los horarios. Según Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional de la Racionalización de Horarios, "el tiempo es el mismo para todos, veinticuatro horas cada día, que debemos aprovechar. El príncipio sería aplicar la regla de los tres ocho: ocho horas para dormir, otras tantas para trabajar y el resto para realizar otro tipo de actividades".
Buqueras propone tres máximas para lograr este objetivo: la puntualidad - "los impuntuales son los ladrones que más proliferan y que pueden llevar al traste cualquier agenda de trabajo; al cabo del día varios retrasos de diez minutos se traducen en varias horas"-; acotar el número y la duración de las reuniones; y cumplir la jornada a rajatabla. "Para conseguir esto último es necesario educarse uno mismo, organizando la jornada laboral y, sobre todo, enseñar al los jefes para que no celebren reuniones o demanden atención cundo el día ha finalizado", añade Buqueras.
De la teoría a la práctica
Mientras que la media europea de horas anuales de presencia en el puesto de trabajo no llega a 1.800, España supera las 1.870. "Este exceso no se traduce en una mayor productividad, sólo superamos los datos de Grecia y Portugal", señala Buqueras, que recomienda trabajar por objetivos, motivar al empleado y poner a su alcance los medios tecnológicos precisos para ser más efiicaces en menos tiempo. Gustavo Piera, presidente del Geupo CMR, assegura que "la tecnología contribuye a organizarse, a priorizar entre las mil cosas que tengamos que hacer al día. Algo que sirve tanto para el jefe como para el colaborador, ambos susceptibles de malgastar las horas". Piera explica que, "el tiempo no existe, es sólo una medida que hemos inventado para calcular lo que vivimos". Afirma que la pergunta que debemos hacernos no es si podemos perder unos momentos, sino si podemos perder la vida: "Hay profesionales que con las mismas horas hacen más y otros menos. Todo depende de la toma de decisiones. Si uno no es capaz de decidir por sí solo, es una víctima; y si decide, es responsable, porque sabe dónde quiere ir y dónde está", afirma Piera. La cuestión no es "añadir minutos, sino poner más vida y más energía. Intentar trabajar con pasión y disfrutar cada momento". Aconseja reflexionar todos los días sobre lo que hacemos "y ver si se han cumplido los objetivos; este es el verdadero significado de la gestión del tiempo".
De la teoría a la práctica
Mientras que la media europea de horas anuales de presencia en el puesto de trabajo no llega a 1.800, España supera las 1.870. "Este exceso no se traduce en una mayor productividad, sólo superamos los datos de Grecia y Portugal", señala Buqueras, que recomienda trabajar por objetivos, motivar al empleado y poner a su alcance los medios tecnológicos precisos para ser más efiicaces en menos tiempo. Gustavo Piera, presidente del Geupo CMR, assegura que "la tecnología contribuye a organizarse, a priorizar entre las mil cosas que tengamos que hacer al día. Algo que sirve tanto para el jefe como para el colaborador, ambos susceptibles de malgastar las horas". Piera explica que, "el tiempo no existe, es sólo una medida que hemos inventado para calcular lo que vivimos". Afirma que la pergunta que debemos hacernos no es si podemos perder unos momentos, sino si podemos perder la vida: "Hay profesionales que con las mismas horas hacen más y otros menos. Todo depende de la toma de decisiones. Si uno no es capaz de decidir por sí solo, es una víctima; y si decide, es responsable, porque sabe dónde quiere ir y dónde está", afirma Piera. La cuestión no es "añadir minutos, sino poner más vida y más energía. Intentar trabajar con pasión y disfrutar cada momento". Aconseja reflexionar todos los días sobre lo que hacemos "y ver si se han cumplido los objetivos; este es el verdadero significado de la gestión del tiempo".

